Queremos que seas parte

Queremos que seas parte
Prometeo

¿Qué queremos? ¿Qué proponemos?

¿Qué queremos? ¿Qué proponemos?
La crisis histórica de la humanidad se expresa en su crisis de dirección revolucionaria.

Hace muchos años incubo la idea de impulsar un proyecto universitario dedicado exclusivamente a la Filosofía, como aquí se la entiende. Tal idea nació en Nueva York mientras escribía mi primera tesis sobre Filosofía de la Imagen y como decía el Ché: “Si no existe la organización, las ideas, después del primer momento de impulso, van perdiendo verificación, van cayendo en la rutina, van cayendo en el conformismo y acaban por ser simplemente un recuerdo.”. Hoy las vueltas del tiempo me hicieron pergeñar la estructura de una “Universidad de la Filosofía” que, esta vez, naciera libre de aquellos requisitos, no pocas veces odiosos, que suelen plagar a la vida académica en Filosofía y que suelen oscilar por ejemplo (según mi experiencia) entre lo “ideológico” y lo burocrático (de ida y vuelta), con frecuencia, confundiéndose. Me pasó muchas veces y le pasó a muchos colegas: frenos por todas partes, exámenes rutinarios, prejuicios teóricos, papeleo inclemente, petulancias doctorales y decepción galopante. Mala paga. La demagogia “a la orden del día” alimentada con oportunismo, clientelismo y reformismo. Mucha palabrería, calidad científica mercenaria, poco diagnóstico sobre las urgencias individuales y sociales y poca praxis filosófica comprometida con la realidad. Algo hay que hacer para librar a la Filosofía de ese fardo alienante.

Hay sed de ideas en todo el mundo. La crisis del sistema dominante en lo económico, lo político, lo cultural y lo social taladra los rincones más íntimos de la existencia y los pueblos se preguntan con mayor urgencia qué alternativas concretas hay que construir -cuanto antes- en sus luchas magníficas para no fallecer sepultados bajo los escombros de un sistema, decrépito e injusto, que no sabe cómo resolver sus errores, no sabe cómo frenar la miseria y las hambrunas que ha desatado, no sabe cómo detener el daño a los ecosistemas ni sabe como esconder los muertos que produce por desnutrición, por enfermedad o por guerras obscenas (obscenas por guerras y obscenas por mercantiles). Hay sed de ideas (no inanición de ideas) y nosotros, es decir un grupo de colegas, nos hemos propuesto crear un vertedero, con lo que tengamos, con lo que consigamos, con lo que contemos... para intentar saciar, con herramientas filosóficas, lo que podamos en nuestras condiciones. Estás invitado.

Ponemos en píe la “Universidad de la Filosofía”. Tres características y políticas: 1. Es una Universidad dedicada exclusivamente a la Filosofía y todo lo que se nos ocurra creativa y críticamente –en colectivo y bajo consenso- que puede significar esto. 2. Es una Universidad en construcción permanente, portátil, virtual y presencial, a distancia y cercana, obligada a mantener rigor teórico-metodológico crítico, revolucionario y científico, en vinculación directa con la realidad de nuestros pueblos y sus mejores luchas emancipatorias. 3. Es una Universidad libre y mundial, sin “reconocimiento de validez oficial”, sin burocracia y sin sectarismo. Somos de los que pensamos que "No se Necesita Licencia para Pensar" y eso no implica negación dogmática del trabajo que muchas instituciones oficiales hacen a favor de la Filosofía, aunque si pensamos que no tiene por qué ser el único formato.

Proponemos otro camino. Ya que decidimos ser una Universidad que elude el tránsito por esas burocracias que (intoxicadas con dilaciones por corrupción, por proteccionismo o por persecución ideológica) acreditan o confieren permisos para pensar, producir y enseñar la Filosofía, ideamos nuestrosistema propio de “validación” basado en buscar y producir respuestas concretas a una de las mayores necesidades de la humanidad que padece a estas horas una crisis mundial de dirección revolucionaria. Con todas la significaciones que esto implica. Ese es al "alma mater" de la “Universidad de la Filosofía”.

Dr. Fernando Buen Abad Domínguez

Rector-Fundador

http://universidaddelafilosofia@gmail.com

Conferencia en CIESPAL

Conferencia en Ecuador

Hasta Siempre Comandante

El de la "Comunicación" es un problema de Seguridad Regional

¿Hacia una Cumbre de Presidentes en Comunicación?

martes, 7 de noviembre de 2017

Políticas Públicas en Cultura y Comunicación
El poder de planificar la descolonización
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Instituto de Cultura y Comunicación UNLa
Sin estar vencido el Estado burgués está agotado. En sus propias contradicciones el aparato jurídico-político ideado para configurar a las sociedades, con su ideología y sus herramientas “rectoras” de la acción pública y del Gobierno, todavía trata de defenderse imaginando innovaciones en materia de “políticas públicas” y pretendiendo una ciencia del Estado para darse sobre-vida bajo el modelo económico-social neoliberal de tipo “pos-estatal”. En semejante contradicción les urge una “nueva forma de gobierno” adaptada a sus estertores y agonías. El Estado burgués, que se supuso garante de derechos (Estado de Derecho) queda en la miseria de sí mismo con las tesis neoliberales que quieren desterrarlo de sus reinos y responsabilidades históricas. Se ahogan sus instituciones bajo la acción del “mercado” dispuesto a regir los destinos de la sociedad (con un Estado delgado o ausente) que desespera ante las crisis de gobernabilidad capitalista. Agoniza el Estado mientras “lo público” está más vivo. Cultura y Comunicación son factores demasiado serias para dejarlas en manos de los Gobiernos. Alerta con quienes se disfrazan de “independientes” para hacer de Cultura y Comunicación otro negocio. 
Una parte del problema es quedarse en la confusión de que las Políticas de Cultura y Comunicación (sin dividirlas) bajo el control del Gobierno, no se distingan de las políticas de Cultura y Comunicación públicas. El Gobierno, bajo el capitalismo, tiene por finalidad usar todos los medios para garantizar que no colapse “el sistema”. Vigilarnos para paliar los miedos de los poderes fácticos y vivir de eso. Pero hay iniciativas “públicas” como lo son algunos “Movimientos Sociales” empeñados en imprimir marcas históricas nuevas, democratizando los medios de producción cultural y comunicacional. Es indispensable estar alertas con los espejismos “democráticos” con que se camuflan las llamadas “redes sociales” (de propiedad privada) y su tecnología arrolladora. Diferenciarlos de los llamados “Sistemas de Medios Públicos” que suelen ser en realidad gubernamentales. Hay que tener cuidado con esta distinción teórica y práctica. Y no convertir los derechos -adelgazados por el neoliberalismo- en negocios.
Este no es un debate nuevo pero es un debate que crece en su vigencia. Especialmente cuando se agudizan las urgencias por encontrar modelos de lucha contra la hegemonía tecnológica y semántica y sus agresiones a los Estados Nacionales obedeciendo el dictado imperial de de Estados Unidos. Lo advirtió el “Informe MacBride”, en 1980, mientras denunciaba cómo los mercaderes de la información son los mercaderes de un sistema económico e ideológico en decadencia radicalmente contrario al empoderamiento de colectivo. Por eso es que urge tomar conciencia de la importancia de democratizar los medios de producción cultural y de comunicación. Impulsar una etapa nueva sin la exclusividad de la propiedad privada ni de la gubernamental. “Un Solo Mundo Voces Múltiples”.
Con independencia relativa de los Gobiernos los pueblos deben desarrollar y ejercer si derecho a la Cultura, a la Información y a la Comunicación, tienen que exigir su derecho y su responsabilidad a participación en la creación de otra Cultura y Comunicación. No hay democratización posible sin una actitud participativa y hay cada vez más conciencia de que el poder de la Cultura y la Comunicación no puede seguir delegado en Gobiernos ni Empresarios incluso cuando algunos Gobiernos han dado pasos revolucionarios o progresistas de gran significación para sus pueblos. Ahí, con más ganas. “No es lo mismo hablar de Revolución Democrática que de Democracia Revolucionaria. El primer concepto tiene un freno conservador; el segundo es liberador” Hugo Chávez. Urge ir a un Nuevo Orden Mundial de la Cultura, la Información y la Comunicación. Sin capitalismo.
Ya no es posible el debate sobre la Cultura y la Comunicación sin decidirse a tocar intereses ideológicos y económicos porque está en juego la identidad colectiva, la conciencia sobre la realidad y nuestro papel frente a ella. “En la demora está el peligro”. Especialmente porque el debate supera los intereses minoritarios de la actividad empresarial para hacer visibles los intereses colectivos en materia de Cultura, Información, Educación y esparcimiento des-mercantilizados. Ya no podemos caer en la trampa de pensar que defender una Cultura y una Comunicación emancipadas y emancipadoras depende principalmente de criticar la Cultura y la Comunicación mercantilizadas. Urge ir más allá. Asamblea Nacional de Cultura y Comunicación.
Dejar que sea el Gobierno el único responsable de la impulsar políticas de Cultura y Comunicación  es silenciar las voces “públicas” que hablan y luchan por democratizar con iniciativas activadas, en diferentes partes de mundo, y en las que se insiste en ampliar la participación de los pueblos y sus luchas en el uso de herramientas de Cultura y Comunicación sin tener que pedir permiso para intervenir. Esas movilizaciones son un indicativo de la fortaleza de los poderes sociales y de su carácter “Público” desde dónde se haca cada vez más urgente instruir “Políticas Públicas” sin tutelaje gubernamental aunque eso ni implique su indiferencia a los problemas de Estado. Es urgente des-colonizarnos.
Hoy está más claro que nunca que la lógica de alienación nace de la lógica de la guerra, especialmente de la Guerra Económica contra los pueblos y su adlátere la Guerra Ideológica. De lo que se trata es de planificar la des-colonización para ocuparnos de la Cultura y la Comunicación emancipadoras y sirvan, objetiva y mediblemente, al mejoramiento de la Justicia Social, las condiciones de vida y el desarrollo intelectual de los pueblos. No su esclavitud.
No podemos confiar, sólo en las “Redes Sociales” ni debemos fetichizarlas, aunque ayuden en muchas tareas emancipadoras. Solas no pueden producir los cambios. Eso no implica no usarlas, implica usarlas con un plan político, es decir un conjunto de “Políticas Públicas”, democráticas, participativas y comunitarias, hacia una geopolítica con formas de lucha social contra la desinformación ya que la Cultura y la Comunicación pública no son sinónimo de Gubernamental.
Con la democratización de las herramientas de producción cultural y comunicacional, en América Latina, y la multiplicación de los medios comunitarios, el fortalecimiento de los alternativos y la posesión de los Estados de nuevas bandas del espectro radioeléctrico, podemos enriquecer realmente los debates. La Cultura y la Comunicación deben ser una acción política democrática y democratizadora participativas. Y allí está el gran desafío. No hablar más de Políticas de Cultura y Comunicación confundidas (o reducidas) con acciones gubernamentales, pero tampoco abandonarlas porque de lo que se trata es de que los medios del gobierno sirvan a los intereses y necesidades de los pueblos. Nada menos.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Víctor Hugo Morales
“Hombres que luchan toda la vida”. 
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Instituto de Cultura y Comunicación UNLa

Salvo algunas voces atragantadas de odio, existe un consenso muy extendido de afecto sincero y respeto por la obra crítica, valiente e infatigable, del uruguayo enorme Víctor Hugo Morales. Su obra crítica al imperio mediático que infesta a los argentinos con ideología chatarra, tiene la columna vertebral de una estirpe humana y profesional que no abunda (por desgracia) pero que en su unicidad brilla cargada de mesura, inteligencia y puntería. No pierde el paso, no pierde el tiempo y no pierde palabras. Una lucha incesante, necesaria y muy poco valorada. Merece mucho más.
Nunca es fácil hablar de la obra viva de un hombre vivo, sin el peligro de parecer lisonjero o salamero. Pero es necesario correr el riesgo poniendo puntos sobre las “íes” porque se trata de contribuir a hacer visible una lucha abierta y transparente que es necesidad histórica y herramienta de combate. Víctor Hugo Morales es sin dudarlo, el referente más claro de la lucha contra el monopolio del Grupo Clarín en Argentina y todo lo que eso conlleva a la hora de ver, a fondo, sus nexos con la dictadura de Videla, su historia ensangrentada, cómplice de horrores y su presencia nefasta en todo episodio antidemocrático. Verbigracia el auto-confesado “Periodismo de Guerra”.
Morales es autor de una obra crítica, minuciosamente esculpida, en el fragor de su batallar que, en primera persona, ha desplegado una caballeresca de integridad y claridad fraguadas a la vista de todos y con el aplauso de muchos. Por eso es capaz de mirar como mira, con la frente alta y con la palabra ronca y profunda. Por eso, a galope tendido, editorializa diariamente su profesión de combate en las entrañas mismas de la nervadura mediática que se le pone a modo. Por eso “vela armas” de conceptos y se calza la armadura periodística que lo distingue cuando editorializa apasionadamente, y sin cansar el brazo que blande espadas contra el monstruo de mil cabezas que hoy depreda y abruma al pueblo argentino con los tufos fétidos del monopolio blindaje de mafias. No se trata de un “Quijote” iluso, de un aventurero solitario, de un héroe individualista. Se trata de un militante de la verdad que bebe las fuerzas nuevas de su lucha diaria en odres viejos. Eso lo hace más actual y más vigente. 
Aunque sus armas de combate incluyen la producción de varios libros, escritos con la inveterada dulzura del rigor argumental y lógico, tan poco frecuentes en nuestros tiempos, la fuerza de su palabra en vivo tiene el carácter del torbellino que amasa fuerza según avanza y no deja calamidad en pie gracias al método de la claridad y la profundar en bien de todos. Por eso uno de fortalece cuando lo escucha. Por eso tirios y troyanos reconocen en sus años de lucha, y en la calidad de esa lucha, un baluarte indispensable en el panorama de la critica inteligente que se pone al alcance de todos para que nos sirva a todos en la misma batalla a la que Morales nos invita y reclama. Diariamente.
Él es uno de esos casos magníficos que nadie puede reclamarse como hijo ni como discípulo. Es uno de esos guerreros indispensables que se toma el tiempo y el rigor para hacer saber a todos su generosidad en los matices, en las inflexiones, en los detalles… que no son sólo riqueza sólo de vocabulario, ni orfebrería de sintaxis, sino comprensión honda del tipo de batalla que se libra, contra quién se libra y lo que se pretende de ella. Es un gran guerrero experto en las artes de la esgrima verbal, pero mucho más que eso, es un hombre culto en plena batalla que sabe poner al servicio de la lucha su arsenal de conocimiento, su artillería de conceptos y sus trincheras de combate. Y eso se agradece mucho.
Para todo eso se juega el pellejo y paga los costos con particular aplomo y sabiduría. Vende sus libros y se toma revancha en cada cabeza que se abre y reconoce la importancia de las luchas en un país donde batallas así deberían haberse multiplicado por cientos, hace tiempo. Se juega la vida porque le pone lo necesario a lo que afirma. Nombres, datos, cifras… nada lo arredra si se trata de dar un paso más en un terreno escarpado y tapizado de emboscadas criminales. Su lucha no es un torneo de bádminton. Es una pelea seria y seca contra un monopolio y sus adláteres famosos, no por ser grandes personas auto-criticas y generosas, sino por ser cómplices de un negociado que ha pasado por encima de vidas, generaciones, gobiernos y luchas sociales. Así de macabro.
Pero de nada sirve focalizar la lucha como lo hace Víctor Hugo Morales sin apuntar, también, contra el modo de producción económica e ideológica que le da soporte y sustento a la maquinaria del “Grupo Clarín”. Y eso lo asume Morales que, una y otra vez, también explicita la crítica y la denuncia contra el capitalismo y su expresión vernácula de neoliberalismo colonial y latifundista. Y es que su batalla no es sólo contra la irracionalidad consustancial a la existencia de monopolios mediáticos, con sus desfachateces delincuenciales barnizadas con impudicia e impunidad seriales. Morales entiende que esa batalla le ofrece una plataforma desde donde ve con claridad el repertorio complejo de los temas que el monopolio tiñe con su poder de infiltración objetiva y con su poder para fabricar falacias y servidumbres mediáticas. La ideología de la clase dominante redactada (usando comunicadores serviles) por sus propios dueños. 
Sin ser un “lobo estepario”, sin ser un “Quijote”, sin ser un ariete solitario, Víctor Hugo Morales encuentra siempre la menara de hacerse parte de todas las luchas que están en marcha en un país golpeado inclementemente por las operaciones mediáticas burguesas y por sus laboratorios de guerra psicológica. Ahí donde los trabajadores emprenden luchas cruciales Morales encuentra el modo de hacerse parte de la lucha con aporte comunicacional que hoy es indispensable en toda batalla. Ahí donde le asiste la razón al débil, donde hay que reivindicar a las víctimas, donde haya que dignificar algo que pasa invisible y no debiera… Víctor Hugo Morales olfatea su lugar y su modo de ser aporte sin convertirse en la “estrella” y semejante ubicuidad, de lucha insuflada de modestia y pertinencia, es un valor que en la Guerra Mediática sabe a gloria y se convierte en entrañable. Eso, precisamente es esa lucha, eso es, exactamente, ese guerrero. Entrañable.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Cualquier cosa puede tener “Rating
Hipertrofia del “éxito” burgués
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Instituto de Cultura y Comunicación UNLa
Basta y sobra con monopolizar los medios para imponer ciertas convicciones y gustos. Mecanicismos al margen. Esa es la herencia ideológica que han amasado los (sedicentes) “genios” del mercado mediático-informativo-publicitario y sus satélites encuestadores obsecuentes. Alguna vez el concepto dominante del “éxito” tuvo fundamentos en la búsqueda (frecuentemente falaz y fallida) de la “excelencia”. Así fuese sólo como entelequia estimulante de fantasías hegemónicas. Alguna vez el “éxito” de la clase dominante, en cantidad y en calidad, forjó requisitos conceptuales, científicos y tecnológicos que validaban cierta competencia y fundamentaban, con alguna seriedad, la vocación burguesa de premiarse entre ellos mismos. 
Pero la debacle “moral” de la clase dominante se aceleró con su crisis de sobre-producción y todos sus estándares de “éxito” se desplomaron desde dentro sin tocar las fachadas. Por eso, por ejemplo, siguen otorgándose “Premios Nobel” que se han reducido a estimulantes de mercado para vender libros o resucitar famas de talentos consuetudinariamente ignorados. Por eso no hay mérito científico, artístico o moral que importe cuando se trata de vaciar las bodegas cargadas con bagatelas ideológicas o tecnológicas de temporada. A ese fin se subordinan todas las fuerzas de propaganda mercantil, fabrican “fama”, “prestigio”, “virtudes”… lo que sea necesario para vender y vender lo que le urge a las empresas saturadas de sí, entre sí y contra ellas mismas. Crisis de sobre-producción.
Era de esperarse que los publicistas se convirtieran, también, en mercancía de ellos mismos y se vendieran como “solución” mágica para descongestionar las venas saturadas del mercado. Era de esperarse que inventaran las maneras de convencerse y de convencer a sus jefes, con dispositivos de “medición” para hacer pasar por inobjetables sus “éxitos” de ventas y, de paso, también convertirlos en mercancía. Inventaron que el “rating” es una forma confiable de medir la audiencia y, por lo tanto, el “éxito” de sus municiones ideológicas mediatizadas. Lo exhiben con orgullo, les sirve para discriminar, humillar o denostar todo aquello que a su parecer, o al parecer de sus jefes, no genere “rating”. Y pretenden, así, dar por terminada toda discusión. La dictadura del “rating”. 
Por cierto, “Rating”, “…anglicismo rating, según el Diccionario panhispánico de dudas (DPD…es innecesario, pues existen las formas hispánicas índice de audiencia o audiencia para referirse ‘al número o porcentaje de personas que siguen un medio de comunicación o un programa en un periodo determinado’. Se recomienda utilizar las voces hispánicas en lugar del anglicismo”. http://www.academia.org.mx/espin/Detalle?id=333 
Pero el asunto del “rating” como caballo de Troya del “éxito” (y viceversa) no es un asunto menor en el campo de batalla ideológica que es extensión de la Guerra Económica declarada contra los trabajadores. Con todo lo manipulado, a-científico, antojadizo y mentiroso que son los resultados cotidianos del “rating”. Con todo lo que tiene de “cuentas de vidrio” para hipnotizar empresarios incautos o anunciantes veleidosos, en el corazón del dispositivo ideológico del “rating” está la moraleja de que el “éxito” puede modelarse, y debe modelarse, al antojo de las urgencias mercantiles de un sistema económico que se ahoga en su propio modo de producción y en su modo de imponer relaciones de producción.
   Ser “exitoso” se convirtió en un problema aritmético y en un paraíso para el oportunismo de mercado. Es decir para el mercenarismo. Basta y sobra con estudiar en qué actividad es más urgente fabricar “éxito” para aliviar la hipertrofia mercantil del capitalismo y listo. Eso sueñan ellos. “Éxito” asegurado. Si hay mucho malestar social por la inflación, la especulación, la humillación y la represión, por ejemplo, hay que fabricar “exitosos” anestésicos deportivos, faranduleros y noticiosos. Si están quedándose en bodega demasiadas mercancías como electrodomésticos, ropa, automóviles o emprendimientos inmobiliarios…hay que fabricar “exitosos” productos crediticios, exitosos anuncios seductores, exitosas vulgaridades disfrazadas de “chiste”. Y listo, repítase hasta la náusea y será un “éxito” de mercado que mantendrá sedadas las angustias de los empresarios dueños del circo. Y probarán su éxito con muestras de “rating”.
Inyectar confusión, relativizar y mercantilizar el “éxito”, es una forma de violencia psicológica contra los pueblos. Es someter a las personas a valores y parámetros de poder, que jamás podrán ser alcanzados por personas comunes, a menos que acepte convertirse en cómplice de las “reglas”… y de las ventas. Se trata de la imposición cultural de normas que se infiltran en la conducta diaria y que determinan actitudes fundamentales a la hora de tomar decisiones cruciales. No pocos estudiantes eligen, por ejemplo, carreras universitarias, científicas, técnicas o artísticas, basados en un a idea del “éxito” modelada no por las necesidades colectivas, incluso ni por las necesidades individuales sino por las necesidades del mercado. No pocas decisiones diarias se derivan del “éxito” publicitado de ciertas marcas, de ciertas personas o de ciertos conceptos.
Eso implica convertir nuestras vidas en cajas de resonancia consumidoras compulsivas del oropel mediático que nos ha infiltrado su ideología del “éxito” y eso suele ocurrir sin consultarnos, sin considerarnos, sin enterarnos y sin respetarnos. Y con el pretexto de que hay otras cosas más “urgentes”, la mayoría de las fuerzas políticas otorgan ninguna importancia a estos temas y ningunean el calibre de estas ofensivas porque ningunean, o gustan de ignorar, las municiones mediáticas de la Guerra Económica. Y ese ninguneo lo venden con mucho “éxito”… y siguen cobrando sus salarios.
Es necesario estudiar científicamente cada una de las líneas de fuego ideológico que las oligarquías inventan para colonizar y recolonizar permanentemente a los pueblos. Es necesarios que el pueblo trabajador desarrolle anticuerpos para defenderse de las maquinas de guerra ideológica que hay inventado, entre otros, los que practican “periodismo de guerra” y con eso violan los derechos sociales fundamentales a la Cultura y a la Comunicación, liberadas de los yugos del mercado neoliberal. Es un delito de lesa humanidad subordinar a los pueblos a los caprichos comerciales de un sector que superpone sus intereses a los intereses de la comunidad. Que ponen el dinero por encima de los seres humanos, que imponen sus mercancías por encima de los valores, que imponen sus mercadotecnia por encima de los solidaridad colectiva y que imponen su idea mercantil del “éxito” como premisa normativa de la vida. Y eso es un verdadero fracaso para la humanidad.

lunes, 23 de octubre de 2017

Bolsas de Valores y Bolsas de Mentiras
Barbarie financiera e ideología perdurable desde (por ejemplo) el año 2008
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Instituto de Cultura y Comunicación UNLa
Dicen que operan guiados por cierta “sensibilidad” de mercado y dicen que son el alma de lo que ellos llaman “economía” (es decir del secuestro de la riqueza que, en realidad, pertenece a la clase trabajadora) Dicen -ellos- (inversionistas y publicistas) que debemos creerles sus dichos y sus hechos como si fuesen voces confiables… como si fuesen “buenos muchachos”. Son los autores de los fraudes más escandalosos y de los “salvatajes” gubernamentales más vergonzosos, las “Bolsas de Valores” y las “Agencias de Publicidad” (con sus aliados en las “Agencias de Información”; los monopolios mediáticos y las industrias bélicas) despliegan su plumaje de poder dueños de todos los colores de la corrupción, la impunidad y la impudicia. Bajo el manto protector del gobierno de los empresarios. 
Se robaron sumas de dinero estratosféricas, desfalcaron a los gobiernos serviles, siempre listos a garantizar el rol del Estado oligarca como policía de la propiedad privada más sucia (¿recuerdas Obama?) Gobiernos que compraron, bancos, deudas y todo tipo de canalladas e inmoralidades para proteger a quienes manejan el mercado y a sus jefes. Les pagaron “seguros”, “retiros”, y todo tipo de “paracaídas” pactados como garantía de tranquilidad a la hora de fugar capitales y disfrazar el saqueo. Mientras tanto, el circo mediático oligarca fabricó los blindajes más inimaginables para dejar a salvo a los delincuentes millonarios conocidos y “desconocidos”.     
Su desfachatez, disfrazada de “hipotecas” basura, produjo un colapso de avaricia que ha dejado huellas hasta hoy maquilladas por la mano mediática del poder financiero y de la industria militar. Hicieron todo tipo bajezas para comprar el desastre a cualquier precio no importa si fue Bank of America, Barclays, o quien fuese. La orden fue salvar a los ricos a cualquier costo, literalmente. Eso lo han pagado los pueblos y con creces. Y todo esto ocurrió mientras hacían (¡También!) negocio de la propia “crisis” los expertos de Wall Street, sus secuaces mediáticos y la Reserva Federal yanqui que puso sin ruborizarse 12,6 billones de dólares para “estabilizar” al mercado. Eso es el 80% del PIB en 2007. Las consecuencias siguen presentes.
Hoy bajo las consecuencias de la brutal operación contra el precio del petróleo, provocarán seguramente que los salarios de los trabajadores caigan aún más, si no se frena el crimen de la fuga de capitales, la disminución de crédito, el freno a la inversión, y el aumento inducido de la inflación que incapacita a los trabajadores para vivir con una dignidad necesaria. En el circo de las jaurías burocrático-financieras, desreguladas como la “globalización”, sólo hay espectáculos de crueldad infinita contra los pueblos. Han quedado expuestas las transacciones y el ocultismo contable, los engaños de las “calificadoras de riesgo”, el despotismo de las burguesías cebadas por la impunidad de las cuatro empresas contables más grandes del mundo. Arthur Andersen y Enron, por ejemplo. No olvidar los desfalcos de la banca israelí-anglosajona (Jaliffe dixit) con inversiones en Wall Street y la City amafiadas con Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch. 
Y la respuesta de los gobiernos serviles a tan descomunal asalto contra los trabajadores, de todo el mundo, es la desregulación gubernamental, la garantía de no auditar  y el seguro de fuga de dinero con las facilidades bancarias y policiales que se “requieran”. Todo tipo de garantías para perpetuar fraudes y depredación neoliberal, para cumplir con el “trabajo de Dios” como gustaban decir algunos referentes del crimen organizado bancariamente.  Y en cada episodio de tal drama está la mano mediática del reino israelí-anglosajón que opera su “invisible” guerra simbólica global para producir las joyas mediáticas estratégicas en cada uno de los países afectados. 
No basta con producir políticas y leyes para regular -o abolir- las armas de guerra ideológica o de dominación cultural y comunicacional. Los pueblos deben luchar por un Nuevo Oren Económico Mundial y un Nuevo Orden Mundial de la Cultura, la Comunicación y la Información que extirpen el cáncer de los dispositivos publicitarios colonizadores con que los 7 dueños del grupo israelí-anglosajón controlan las “imagen” mundial del capitalismo y su política de saqueo en todos los países. Es un tema prioritario en la agenda emancipadora porque es un verdadero desafío planetario del siglo XXI poder neutralizar y desactivar la Guerra Mediática desatada y maquillada en todas partes por el parasitismo ideológico de la industria bélica, la industria “mass media” y la banca israelí-anglosajona.
Para quienes todavía piensan que en los “Mass Media” no hay corrupción, sepan que la gran corrupción que el imperio expande a todo el mundo concentra intereses financieros de la banca israelí y su arsenal semántico que choca con las definiciones universales de justicia y humanismo porque anhelan aniquilar la libertad de expresión de los trabajadores, del derecho a informar y a ser informado suficiente y pluralmente.  
Entre las Bolsas de Valores y las Bolsas de Mentiras fluye una complicidad signada por intereses muy concretos paridos por  negocios traumáticas de los multimedia, para blindar, esterilizar e inmunizar las atrocidades perpetradas por el capitalismo y los muy neoconservadores comerciantes y banqueros coautores de las fechorías del 2008. Son, en suma, el mayor estafador del mundo cómplices de la ingeniería semántica que practica la maquinaria de publicistas y propagandistas, desde Lehman Brothers, que detonó el tsunami financiero global y saqueó 400 mil millones de dólares a Israel días antes de su quiebra. Las consecuencias siguen siendo terribles.
Esto depreda la vida de los seres humanos y del planeta para beneficiar los intereses patrimoniales imperiales. No nos cansemos de decirlo con mil maneras cada día más creativas. La base es una Guerra Económica y una Guerra Mediática que debe hacerse comprensible para desnudar a los encubridores del sionismo financiero y la cruda realidad de la explotación y el saqueo. No hay otro camino que escudriñar todas las pistas, sin dejar espacio impune, por más dolorosas que nos resulte ver, incluso nuestras debilidades, negligencias y cegueras. No sostengamos una lucha a ciegas y huérfanos de método. 

miércoles, 18 de octubre de 2017

Cárcel de Algoritmos
Otro encierro de las ideas
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Instituto de Cultura y Comunicación UNLa
Ahora resulta, también, que los conceptos con que transitamos las “redes sociales” son, en virtud de los programas sensibles de la w.w.w., unas forma del encierro del cual “no se sale” porque es un encierro, digital, ideológico y comunicacional. Se trata de dispositivos ciber-sensibles capaces de enlazar y “circunscribir” redes o conjuntos de palabras (e imágenes) entre usuarios coincidentes, para crear marejadas de ideas encerradas en sus propios mantos semánticos. No sorprende tratándose de tecnología ideada por la burguesía para comerciar globalmente. E-Comerce le llaman.
“Del latín medieval algorismus, y este epónimo del matemático y filósofo persa al-Jwārizmī (الخوارزمي), a su vez llamado así por ser nativo de Corasmia. Compárese guarismo… Conjunto secuencial, definido y finito de reglas para obtener un determinado resultado en la realización de una actividad.” (https://es.wiktionary.org/wiki/algoritmo)
Se fabrican a destajo “trolls”, “fakes” y “bots” en cuanto reducto sea posible manipular sin ser visto. Son una plaga y una calamidad cuya trascendencia sólo comienza a ser vista según genere “inconvenientes por espionaje o por siembra de pruebas falsas luego de quedar, un mensaje, encerrado en cárceles con rejas digitales invisibles. 
Con los espejismo democráticos creados por internet, proliferaron argucias y vigilancias y a la información y crearon un caldo de cultivo descomunal infestado por dispositivos de control y represión semántica aplicados sistemáticamente para hacer negocios disfrazados de “política”. Cada día las evidencias se multiplican porque los usuarios reciben “la misma información” a pesar de estar en las más diversas “redes” y porque, más de una vez, los círculos en los que quedan encerrados son  puntos “ciegos” para neutralizar “movilizaciones” twitteras. Parece que sólo hablamos entre un “nosotros” creado artificialmente.
Por ejemplo. Hay dispositivos diseñados para analizar nuestra conducta semántica en el contexto de nuestros contactos. Eso lo demuestra fácilmente la publicidad que de inmediato nos inunda cuando escribimos, por ejemplo, un correo electrónico o un mensaje en las redes. La cosa empeora cuando decimos que nos ha “gustado” algo en especial. Una cuenta, una concepto una imagen…entonces los algoritmos se adueñan de nuestros “espacios” virtuales para dejarnos encerrados en lo que ellos consideran el mundo de nuestros “pares”. Todo eso sin consultarnos.
Somos víctimas de publicistas y de servicios de inteligencia sin saber exactamente cuál es cuál, o cómo se diferencian. Con sus algoritmos ellos dan mayor importancia a los conceptos y núcleos que creen fiables y enlazan a webs de espionaje de datos con mentiras, informaciones manipuladas, rumores y calumnias para favorecer (especialmente) la difusión de noticias falsas y la creación de prisiones algorítmicas ideológicas. Imponen su visión del mundo encerrándonos y alejándonos de aquello que cuestiona sus ideas. Es un impacto invisible de la tecnología que fabrica burbujas ideológicas con algoritmos capaces incluso de intervenir contenidos emocionales e hibridarlos con las noticias falsas con otros algoritmos capaces de detectarlas y difundirlas mejor en sectores de usuarios más sensibles a esa fórmula que a su vez han sido encerrados en calabozos digitales a medida con base en el “big data”.
Hay “usuarios” que se han hecho adictos voluntariosos a las noticias no veraces. Con algoritmos se rastrea y se enlaza  la proclividad de algunos que ya no necesitan del engaño porque se auto engañan y crean feligresías de la falacia como expresión de un estado alterado de relación con la realidad y como ejemplo de una “cultura” basada en patologías informativas de nuevo género que son mutaciones semióticas en un campo de lucha plagado con infecciones ideológicas muy letales. 
Para combatir ese delito de lesa humanidad, nos urgen, por ejemplo, grupos de investigación multidisciplinarios que aborden este problema como un problema de Cultura y Comunicación íntimamente relacionado con problemas de salud mental y saludo pública en general. Habría que revolucionar la producción de los algoritmos para que en lugar de encriptar su origen y sus fecha de creación ayudaran a garantizar la veracidad de una información, su responsabilidad social, sus autores, sus usos y sus intereses de clase con precisión de datos y códigos éticos con diferenciación entre informar y opinar. 
Que las máquinas no decidan qué “verdades” debemos conocer ni con qué “círculos” de usuarios debemos ser enclaustrados para que terminemos hablando entre “iguales” bajo la lógica de que somos colectivos de consumidores promedio con modos de pensar “similares”. Porque ese es el negocio tarde o temprano. Para vendernos libros religiosos o “progres”, para vender este o tal tabaco, para un vestuario u otro… para encajarnos un dispositivo ideológico, electoral, dogmático o consumista. 
 Los algoritmos de mercado (mercadológicos) constituyen una forma de la “inteligencia artificial” diseñados para agilizar las ventas de toda la chatarra burguesa que circula en el “e-comerce” y no solamente el espionaje para la represión física e intelectual. Incluso Google y Facebook han reconocido el uso y el abuso de los algoritmos y ya han ideado lavadoras de conciencia burguesa que se sustentan en una pretendida actitud ética en el manejo de información. Pero siguen espiando y vendiendo la información básica que la dictadura del mercado necesita para vaciar sus bodegas y saturarnos con crédito bancarios hasta la asfixia. Consumismo barnizado veracidad de publicistas. 
También el modo de producción tecnológica debe ser escrutado en el contexto de la Guerra Económica que la burguesía ha desatado para dominar las relaciones de producción y todos sus campos emocionales. Necesitamos una revolución cultural que además de combatir la producción, distribución y consumo de informaciones falsas, consolide el derecho social a la Cultura, la Comunicación y la Información emancipadas y emancipadoras. Que habilite a los pueblos a controlar directamente la producción de la tecnología en sus “hardware” y en sus “software”. Revolucionar la producción de los algoritmos para garantizar un proyecto de igualdad e integración hacia una alfabetización mediática capaz de ayudar a desarrollar tecnología soberana y habilidades pertinentes para democratizar la producción de la información. De inmediato.

miércoles, 11 de octubre de 2017


Cultura, Comunicación, Tierra, Trabajo y Capital
Factores (también) de la producción y de las relaciones de producción.
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Instituto de Cultura y Comunicación UNLa 
Es descomunal la presión que ejerce el neoliberalismo para (a su modo) “borrar del mapa” al Estado con sus responsabilidades frente a la Cultura y la Comunicación. Se despliegan ataques de todo tipo contra las Políticas Gubernamentales incómodas y se desata todo tipo de argucias para aniquilar cuerpos legales en los que el papel de Estado, en condiciones de cordura, es inexcusable e indispensable. Mayormente la agresión ideológica es un refrito nauseoso del liberalismo económico inspirado en la “auto-regulación” y el “dejar hacer, dejar pasar” de comerciantes irresponsables, ignorantes y avariciosos. Como en el 2008.
Por aquí y por allá se filtran -e infiltran- los ideólogos del “libre mercado” cultural y comunicacional. Van y vienen febriles con su jerigonza mercadológica disfrazados, una vez como profesores y otras como funcionarios; unas veces como “cultores” y otras veces como predicadores. Se trata de llenar todo resquicio, todo hueco, todo vacío que por descuido, por confianza o por negligencia se dejó o no se actualizó, para fijar socialmente la “intrascendencia” del Estado, democrático y en transición, respecto a la Cultura y a la Comunicación. Factores de la producción y de las relaciones de producción.
El neoliberalismo que es (también) un cáncer para el capitalismo, que opera en su interior como una pústula infecta, imposta su repudio de coyuntura contra el Estado burgués y lo obliga a retirarse (ficticiamente) de tareas fundamentales para dejar manos libres a los comerciantes más inescrupulosos. Eso ya ha tenido consecuencias muy terribles en el campo de la salud, de la vivienda, de la educación y avanza inclemente sobre los espacios profundos de la subjetividad para estancarse como “nueva forma de cultura” basada en el abandono, en el vacío de derechos y de responsabilidades. 
Se trata no sólo de extirpar la figura del Estado como convenio macro para las relaciones de producción. Se trata de desaparecer los derechos, desaparecer las garantías y desaparecer las responsabilidades. Es el reino del desamparo y del “sálvese quien pueda”. El neoliberalismo cultural y comunicacional no es más que la ley de la selva en materia de principios, valores y contratos sociales. Es la jerarquización de la desacralización boba. Es la dilución de la identidad y de la Historia a cambio de un mundo regido por el mercado y donde de nada sirven la experiencia, el conocimiento o la planificación si no ha de estar atada a la compra venta acelerada y masificada. El mérito supremo consiste en vaciar las bodegas saturar los mercados, vender, vender y vender para volver a vaciar las bodegas. En ese escenario ¿Para qué sirven la Cultura y la Comunicación como las hemos conocido hasta ahora? ¿Y el vínculo de la Estética con los factores de la producción?. 
Pensar el Estado sigue teniendo una importancia transicional especial, tanto en el aspecto teórico como en el aspecto político práctico. El ataque del imperialismo se acelera en un mundo infestado por negocios bélicos y avanza una fase nueva de opresión monstruosa contra la clase trabajadora en todo el planeta. Se acentúa cada vez más el modelo de monopolios  en proporciones cada vez mas monstruosas. Los países “serios” sólo son presidios fabriles y militares para los trabajadores. Y mientras tanto las armas de guerra ideológica llamadas “medios de cultura y comunicación” producen horrores y calamidades. 
Más que nunca el reformismo hace de las suyas y se disfraza de todo lo que puede  como carnaval imperante en los partidos oficiales y no pocos “movimientos sociales” del mundo entero. Incluso algunas fuerzas de la “izquierda” sólo se distinguen por su conducta lacaya obediente a los  intereses de la burguesía nacional, sino, precisamente, a los intereses de su Estado. Y la guerra del neoliberalismo es, precisamente, una guerra por la “desaparición” fingida del Estado y tras ella el reparto del botín. La lucha por arrancar a los pueblos las instituciones obligadas a defender sus derechos  es con el neoliberalismo una moda burguesa infestada con prejuicios de clase que odian al “Estado” por cuanto pueda implicar de defensa de los pueblos. Es imposible comprender la Cultura sin la Tierra ni el Trabajo sin la Comunicación.
Es preciso fundamentar una teoría científica nueva sobre Estado, ir directamente a los núcleos más olvidados o tergiversados por el reformismo y el neoliberalismo y trazar desde ahí el lugar de la Cultura y la Comunicación como factores decisivos de la producción en todas sus escalas y no como elementos decorativo o de entretenimiento. Ahí veremos la importancia de una revolución científica que comprenda a la Cultura y a la Comunicación como derechos generadores de derechos en la dialéctica de las responsabilidades sociales para un Estado gobernado democrática y participativamente por el pueblo, o dicho de otro modo, por la clase trabajadora. Democratizar Tierra, Trabajo, Capital, Cultura y Comunicación.
Así, una Revolución Científica capaz de ofrecer un modelo de Estado liberado de las dictaduras del mercado burgués, permitirá comprender a la Cultura y a la Comunicación como factores de la producción que al mismo tempo son factores de las relaciones de producción que pueden habilitarnos socialmente para una batalla decisiva contra las formas del coloniaje ideológico que nos han infestado en las décadas recientes (1945-2017) guerra imperialista. Está en la base de esta idea el desarrollo de la revolución socialista y el papel que le asigne al Estado según su desarrollo histórico y eso posee no sólo una importancia política práctica, sino la importancia más profunda como fuerza emancipadora de las masas qué deberán perfeccionarla para liberarse, en un porvenir inmediato, del yugo del capital sobre los seres humanos.
No podemos tener una actitud evasiva con las relaciones entre la transformación del mundo y el Estado, porque eso favorece al reformismo y al oportunismo, tampoco se puede tener una actitud hipócrita y mucho menos una actitud idólatra. El Estado, tal como lo hemos visto, puede plagarse con toda clase de parasitismos y, sin asegurarnos de que se comporte como un motor emancipador afirmado en políticas y leyes descolonizadoras, puede ser la peor prisión de espíritu de la que se han escrito (y visto) horrores a granel. En todo caso estamos obligados a producir teoría y ciencia pertinentes al cometido de garantizar desde el Estado transicional y participativo de todo cuanto lo involucre -y de sí mismo- hasta donde sea útil. Eso incluye la tarea de idear teoría y práctica para su disolución tan pronto lo decidan las sociedades que alcancen semejante desarrollo. Ojalá pronto. Mientras tanto hay que frenar la aventura criminal del neoliberalismo contra la humanidad. 

lunes, 2 de octubre de 2017

imagen encontrada en: http://www.elheraldo.hn/mundo/1110314-466/frida-sof%C3%ADa-la-ni%C3%B1a-s%C3%ADmbolo-de-la-b%C3%BAsqueda-en-m%C3%A9xico-nunca-existi%C3%B3
“Frida Sofía” bajo los escombros mediáticos
Los designios de la falsedad
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Instituto de Cultura y Comunicación UNLa
Inventaron una niña “sobreviviente” que, bajo los escombros, sirvió para mentir melodramáticamente y le inventaron un nombre: “Frida Sofía”[1]. Si alguien conservaba dudas sobre los alcances de la “Pos-verdad” y la “Plus-mentira”, con la operación mediática armada entre el Gobierno Mexicano y TELEVISA (durante las tareas de rescate por el sismo del 19-09-17 ) se consolida un ejemplo acabado y escandaloso sobre lo que son capaces de inventar los genios de la comunicación mercantil, discípulos herederos de las “armas de destrucción masiva”.
No se trata de una “novedad” ni se trata de un “record” especial, se trata de la reiteración impúdica de una lógica perversa que con la impunidad del “poder de los medios”, se atreve a manosear cualquier cosa a cambio de un poquito de “rating” cargado con credibilidad de ocasión rentable. ¿Para qué, por qué, quién dio la orden, quién se benefició, quienes son los responsables? Tan pronto se desnudó la mentira TELEVISA se lavó las manos y responsabilizó al Gobierno (Secretaría de Marina) y ambos echaron la culpa sobre los “rescatistas”. No obstante, locutores y políticos, usaron la tecnología y el espectro radioeléctrico concesionado por el Estado, para operar un plan que debe ser explicado a todas luces para deslindar responsabilidades, fueren las que fueren.
Mentir en público, usando escenarios de tragedia, usando voces oficiales que juran y perjuran (durante horas) que los dichos y los hechos son verdad, pura verdad y nada más que verdad, debería merecer sanciones muy severas y no sólo de tipo administrativo, ético o moral, porque se trata de un delito de lesa humanidad. No es un chiste ni un “reality show”. A la impudicia de la falsedad en publico se suma la impunidad consuetudinaria. ¡Ya basta!
Y ahora, de los creadores de “Frida-Sofía” tendremos en cartelera el viejo-nuevo espectáculo del “yo no fui…” Drama mediático en varios actos para que todos pasen, como Pilatos, a lavarse las manos. No sería de sorprender que ahora TELEVISA organizara un TELETON para, aprovechando el terremoto, reunir dinero y financiar a sus empresas constructoras y sus negocios  inmobiliarios. Y a sus cuates, claro. Aun con la evidencia dolorosa e irritante del plan “Frida-Sofía” hay personas que siguen creyendo (acaso lo prefieran) todas las mentiras que se difunden sin descanso contra, por ejemplo, Venezuela.
Si la operación “Frida-Sofía” tuvo por intención desmoralizar y desmovilizar al pueblo de México, con una moraleja anti-política, (todo es mentira, todo es corrupción, la “política” es un asco…) los hechos muestran que “al pueblo sólo lo salva el pueblo” y eso está a la vista en las calles donde se auto-organizan brigadas de salvación, apoyo y critica contra toda la parafernalia gubernamental y empresaria empeñadas en adueñarse de los escombros, los muertos y los predios para un plan inmobiliario perverso. Ya hay empresarios, de todo el mundo, en su papel de buitres, hablando de “inversiones”, créditos y planes de “desarrollo urbano”.
Pero la falacia del plan “Frida-Sofía” tiene aristas semióticas muy complejas de las que puede (y debe) obtenerse el “retrato” claro y actualizado de una lógica de la manipulación que se ha convertido en “cultura” mediática donde todo se perdona a cambio de seducir audiencias, si logra emocionarlas y convencerlas de que los “protagonistas” son gente “buena” trabajando por el bien de todos. En un país con los niveles de “popularidad política” más bajos de la historia reciente; donde los propios medios cruzan una crisis de credibilidad -ganada a pulso-; donde todo lo que suena a “política” es considerado denigrante, corrupto y represivo… en un país donde reina el fraude, el crimen organizado, la impunidad de los ricos y el cinismo de los funcionarios, un episodio como el de “Frida-Sofía”, mueve y conmueve fibras semánticas en las que los pueblos quedan en franca vulnerabilidad. Y así fueron a golpearlo.
Ahí se manipuló la solidaridad con el más débil, la impotencia, la desesperación y el miedo. Se pusieron en juego los valores y los sentimientos, los dolores y los resentimientos, la necesidad de justicia y la necesidad de credibilidad. Con todo eso jugaron, el Gobierno Mexicano y la empresa TELEVISA. No importa quién culpe a quién ni qué responsabilidades compartan ni con qué porcentajes. Ambos jugaron con la credibilidad de millones de personas esperanzadas en ver un acto de fortuna que fuese capaz de salvar a una niña que, sepultada bajo toneladas de escombros, clamaba por ayuda y por su vida. Todo mentira.
No es un caso menor ni una anécdota olvidable. Tenemos saturada a memoria con estos esperpentos mediáticos. Desde los marcianos de Orson Wells, hasta las Armas de Destrucción Masiva, pasando por el retrato de Hugo Chávez en un quirófano; el caso Zapata contra Evo Morales; las falacias contra Cristina Fernández y los ataques contra Nicolás Maduro. En Irak, en Siria y en Cuba. En Ecuador en Chile o en Columbine. Se instaló globalmente el desparpajo de los mercaderes mediáticos que miden su “genialidad” por la cantidad de canalladas y falacias cometidas contra los pueblos.
“Frida-Sofía” fue posible en un espacio de comunicación, concesionado por el Estado, a empresas privadas para que sirvan al pueblo, le ofrezcan la información de mayor veracidad y de calidad para entender y atender de la mejor manera cada uno de los desafíos diarios de la vida en sociedad. Fue violada toda ética, fue violentada toda lógica del respeto humano, fue violentado la norma del Gobierno como servidor social y la norma de las empresas como beneficiarias obligadas a respetar el Derecho a la Información y el Derecho a la Comunicación. Se violentó el respeto por los damnificados, se violentó la paz pública, se violentó el respeto por la verdad -y por los hechos- y se violentó, en suma, la integridad emocional del pueblo que creyó con esperanza y con sinceridad en una mentira preparada a propósito por comerciantes de noticias. Esos que deben ser indagados por los delitos que surgieran agravados por la premeditación, la alevosía y la ventaja. ¿Habrá Justica comunicacional alguna vez, en algún lugar? Hoy es urgente luchar por eso.       

[1] http://www.cubadebate.cu/noticias/2017/09/22/el-reality-de-frida-sofia-o-la-desmesura-mediatica-de-televisa/#.Wck2BdMjE0o

lunes, 24 de julio de 2017

Humanismo: Fase Superior de la Constituyente
Venezuela y la hora de la Patria Grande
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión
 “Al pueblo sólo lo salva el pueblo” A menos que entremos en un trance de esquizofrenia aguda, es hora de poner en práctica todo el amor que oficialmente nos han enseñado a tener -en loas- por las constituciones políticas y por los pueblos que deciden, soberanamente, cómo gobernarse. Ese ha sido, una y otra vez, el discurso dominante, casi progre y casi dogmático -y siempre reverencial- con que se expiden los aparatos ideológicos dominantes cuando se trata de instituir formas del respeto social sobre las “máximas instituciones democráticas” que nos rigen. No hay mayor poder que el poder popular y soberano decidiendo su ser y su modo de ser social. La Constituyente es el pueblo salvando al pueblo. Con sus propias reglas y el mismo plan para un mundo sin amos ni esclavos. Un acto de amor. Garantía de Paz.
Y a no ser que todo hubiere sido palabrearía demagógica burguesa, que nos refregaron sin clemencia, generación tras generación, hoy en Venezuela se abre una oportunidad única para poner en práctica ese respeto supremo imbuido a las democracias que han crecido (incluso) desigualmente bajo las alas desiguales del capitalismo. No hay lugar para las jugarretas de la doble moral que, acaso, quisiera respeto catedralicio para la democracia burguesa y quisiere toda forma de escarnio, agresión y ataque contra la constituyente en manos de los pueblos. No explicaremos aquí para qué sirve la ironía.
Venezuela discutirá, desde las bases, cómo perfeccionar su constitución vigente. Qué le sobra, qué le falta y qué ha de cumplirse con el consenso de la mayoría que legitima, incluso, la propia definición de la democracia realmente existente. Van a discutir, entre mil temas, la solución constitucional al problema de la economía rentista y de la guerra económica burguesa, que ha devastado a la clase trabajadora y amenazado todo el proceso del socialismo bolivariano. Discutirán los medios y los modos para superar la democracia burguesa que tanto daño viene haciendo con sus vacíos jurídicos y la permisividad delincuencial por donde se han infiltrado las canalladas más anti-democráticas y golpistas. Discutirán, en suma, una gran revolución cultural que transforme para siempre a Venezuela y consolide herramientas capaces de constituir la independencia económica en la independencia política para la soberanía semántica. Ser cultos para ser libres.
Y también discutirán una estrategia comunicacional constituyente que, de una vez por todas, garantice la voz de todos en oportunidades y en condiciones de justicia cultural y comunicacional. Urge organizar una Fuerza Comunicacional Constituyentista que dé la vuelta al mundo, trabajando desde las bases, contra el silencio en los medios hegemónicos. Urge una Fuerza Comunicacional Constituyentista más grande que el gobierno, más grande que un solo país... tan grande como la batalla misma de las ideas y donde un millón de revolucionarios (al menos) generé permanentemente 100 mensajes constituyentistas, organizados y sistemáticos, para todos los gustos y para los que tengan dudas o ignorancias. ¡Es una forma de decir!
A todos los pretextos que se han inventado para estorbar a la constituyente e impedirle que sea el mandato de la clase trabajadora contra el mandato de la clase explotadora, se debe combatir con más constituyente para la revolución. El escenario mundial lo exige. Es la hora de la Justicia Social de los pueblos dando todos los pasos necesarios en una situación histórica plagada con peligros y emboscadas macabras. Es hora de defender la Justicia dictada por los pueblos y no la justicia burguesa dictada por los paladines leguleyos del capitalismo. No es la hora de abogar por los códigos ni las jurisprudencias oligarcas, es la hora de la Justicia Social y la Constituyente venezolana es escenario privilegiado que nos exige a todos compromiso fraterno, contribución, defensa y solidaridad. Internacionalistas.
 Esta Historia está comenzando una fase superior del “Plan de la Patria” que sin abandonarlo lo potencia. Y está claro que en su desarrollo concreto las deliberaciones y los acuerdos estarán atados a su realidad histórica y política; a su dialéctica objetiva y a las tantas estrategias que deberá sortear para ponerse a salvo de las agresiones que continuarán su necedad monstruosa de descarrilar a la Asamblea Constituyente que es, además, anti-imperialista. No nos alcanzará la eternidad para arrepentirnos si no sabemos generar un gran movimiento planetario en defensa de la Revolución Venezolana
Esta Historia está pariendo una fase superior de la conciencia política y revolucionaria de los pueblos, no para conformarnos con leyes y constituciones de manera fetichista, como si con leyes se arreglara lo que no arregló la acción política o la lucha en todos los frentes. Se abre una fase superior en la confrontación de clase que no traerá soluciones milagrosas ni será ilusionismo reformista. Se abre una oportunidad de re-ordenación y re-funcionalización de las herramientas de transformación social para asestar un golpe humanista y certero al modo de producción (depredación) capitalista y sus infames relaciones de producción humillantes, injustas y criminales.

Esta Constituyente venezolana es una responsabilidad de todos en todo el mundo. No podemos abandonarla bajo la paliza mediática que viene perpetrando la burguesía en todo el planeta y no podemos dejarla a expensas del Plan Cóndor Mediático que opera en América Latina y el Caribe contra la Constituyente. No podemos ni debemos ser indiferentes, eso es un crimen. No podemos ni debemos quedarnos callados, eso es una injusticia. No podemos ni debemos jugar a la neutralidad falaz. No podemos ni debemos guardar silencio cuando lo urgente es explicar (y explicarnos) la Constituyente en todo su esplendor y en todo el mundo. Hacer saber a todos que es la obra de un pueblo que quiere que gobierne el pueblo. Que no es “perfecta”, que no es  “inmaculada”, que refleja atrasos y contradicciones pero que es voluntad de las bases que no quieren seguir obedeciendo la voluntad de los explotadores. Bastaría saber los planes macabros de Trump -y sus secuaces- para que nadie regateara su solidaridad con la Constituyente, para que nadie jugara a ser juez sin antes haber abrazado fraternalmente al pueblo revolucionario de Venezuela hoy Constituyentista. Son horas cruciales, lo que pase ahí pesará en todas partes. Unidad.

jueves, 25 de mayo de 2017

Teoría de la Risa Falsa
Estrategias (antipáticas) para cierta “convivencia”
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Instituto de Cultura y Comunicación

Pocas expresiones humanas son más desagradables (dicho con cautela) que las risas falsas. Y sin embargo abundan. Allá donde uno va encuentra, sin atenuantes, alguien dispuesto a sonreír, reír o carcajearse de manera falsa y, no pocas veces, estruendosa. Bajo el supuesto –estereotipado- de que “con una sonrisa se logra todo” tenemos a granel aventureros de la antipatía dispuestos a echarnos en cara una risotada sonora y falaz para auto-complacerse, convencido de que eso es “simpático”. Y uno quisiera salir huyendo.
 Convertidas en muecas huecas, para una convivencia de fachada, las sonrisas falsas provienen de fuentes diversas. Unos piensan que es cortés (y de buena educación) interactuar, con todo mundo, muñido de algún estiramiento de labios más o menos creíble. Que eso ayuda a vender o a convencer a otros de que se es persona “segura”, “sincera” y “divertida”.  En no pocos manuales de “relaciones públicas” se exige y se entrena a los trabajadores para que logren “naturalidad” en su sonreír falso y, no pocas veces, buscan y buscan en las revistas “del corazón” por ejemplo, una sonrisa imitable bien ensayada por alguna “estrella” del glamour político, empresarial o de la farándula. Formas de la extorsionar a la simpatía.
Se puede decir que una persona sufre de risa falsa cuando representa, confiado en nuestra complicidad, una especie de contracción de los músculos de la cara, parecida a la risa. Es una forma de aparentar una expresión con la que se finge lo que en el fondo son otros sentimientos. La risa falsa puede ser una enfermedad que se origina de cierta urgencia por ser aceptado a toda costa y que perturba el sentido común. El reidor falso también retuerce los labios, hace como que ríe, parece risa que busca la solidaridad de otros que no siempre tienen razones para contemporizar ni ser solidario. Es una falsedad urgida de connivencia  que no es fácil si no se tiene habilidades pertinentes, ganas o paciencia. 
También los mass media educan al “público”  para adquirir una risa o sonrisa que opera como defensa psicológica para conjurar cargas de angustia que, cuando se generalizan las defensas, pierden estructura y se convierten en gesto neurótico, perverso o psicópata lleno de culpa, vergüenza o asco. El sonreidor impostado se construye una fantasía “plena de goce” en donde la sonrisa falsa es, muy a su pesar, la manifestación de un delirio de simpatía falaz. Se trata de sonrisas o risotadas producto de montajes mentales delirantes que no ocurrirían sin una lógica de las apariencias donde sujetos interlocutores también viven y practican el goce de lo falso, del engaño, de los discursos para quedar bien con todos.
Nos dejan ver que en el delirio del que sonríe falsamente, solo queda reinante él en su escenario mental que con piel de oveja esconde entre “risas” sus más profundos complejos sublimandos (con risas falsas) en aparentes luchas contra la indiferencia, la negación o el desprecio ajeno. Y sin embargo en el fondo, esas risotadas falaces guardan dentro de sí un profundo miedo e inseguridad en el que tal risotada es su espejo barnizado con vehemencia protagónica porque sienten no ser aceptados sino a fuerza de esgrimir muecas sonrientes sacadas de los estándares de sus “alter ego”.
Lo que son las sonrisas falsas es un arreglo pactado tácitamente entre una especie de secta, en donde confluye la lucha de clases, las aspiraciones políticas, empresariales e incluso “académicas”, entre cientos de sujetos, hombres y mujeres, que desconocen la crítica y la auto-crítica y deciden armar un montaje de risas para ser aceptados o queridos por alguno de sus pares y para legitimar el velo sonriente que cubre sus inseguridades o angustias. Basta de reír agobiado por esconder limitaciones sociológicas…es, acaso, más divertido reírse, naturalmente, de ellas.
En University College de Londres, por ejemplo, realizaron una investigación que ayuda a reflexionar algunas líneas del problema. Dicen ellos que sólo el 20% de las risas provienen de alguna broma. Dicen que “la mayoría de las risas humanas son fingidas” y que se nota mucho. Realizaron un experimento basado en mostrar risas descontroladas y fingidas a un grupo de personas. Casi todos los participantes fueron capaces de identificar las risas falsas. El mérito, no muy ingenioso, de la investigación ayuda a probar que se nota mucho la risa falsa. También encontraron que “a pesar de saber que era falsa, las personas reaccionaron de forma positiva a la risa fingida”. Y eso es lo verdaderamente terrible. Incapacidad para reconocer la estupidez propia.
Nos hemos acostumbrado a la falsedad incluso para reír y ya llegamos al punto en que se ofrecen cursos, de lo más diverso, para que la risa tenga certificado de buena imitación. Se enseña, incluso, como especialidad en algunos clubes de “yoga de la risa”.  Y ya hay gurúes oferentes de “coaching” para fingir la risa porque trae “beneficios” contra el estrés. Por suerte también está vivo el debate y aún hay quienes insisten en que es mucho más bella la experiencia de la risa auténtica surgida en la dialéctica de las relaciones sociales fraternas.

No obstante hay quienes con una capacidad de comprensión ineluctable (o ignorancia cómplice) se adaptan y hacen creer al reidor falso que es gracioso, que se lo tolera y que se comprende su grito desesperado de aceptación. Muchas relaciones sociales depende de con quién se encuentre uno a la hora de las risas. No importa si se trata de mujeres u hombres, suele aparecer un payaso armado con risotadas que provienen de hacerse sentir a sí mismo el alma de la reunión y emprende el desafío de bromear, en el trabajo, en las casas, en la vía pública… sin importar el grado de fingimiento y ruido que despliegan. No se lo puede desear a nadie. Inseguridad, miedo e inferioridad. La risa falsa, además de cansar, da mucho miedo si se piensa que ella expresa una tensión interna extrema a la que no se da atención en los servicios de salud pública y se atiende poco en los códigos de convivencia urbana. La risa natural debería cultivarse como emancipación social desde la casa y, en público, debería estar prohibida la risa falsa, y más cuando es escandalosa.

Libros de Filosofía

Semiosis Insurgente

Filosofía Beligerante para la emancipación (Permanente)

Fernando Buen Abad Domínguez
Herencias que el Capitalismo quiere hacer invisibles

Diagnóstico Sucinto

13 factores (al menos) determinantes del escenario alienante actual:

1. Depredación salvaje de las condiciones laborales mundiales.

2. Recrudecimiento acelerado de las agresiones imperiales: saqueo, explotación degenerados.

3. Destrucción galopante de los ecosistemas, las tierras de cultivo, los cielos, los ríos y los mares…

4. Guerra Mediática y Terrorismo Mediático monopólicos.

5. Guerra simbólica de baja y alta intensidad para la sumisión y la enajenación.

6. Reino de la mediocridad, de la estética burguesa y sus mercancías ideológicas para la represión.

7. Recomposición militar del imperio: Bush, McCain sus siervos y “el destino manifiesto de la IV Flota”[1]

8. Reformismo desesperado y cinismo fascista como alimento de los peores fraudes.

9. Exacerbación del odio burgués contra la clase trabajadora.

10. Nazi-Fascismo inoculado en la educación y academicismos para la inmovilidad.

11. Barbarie, miseria y violencia demencial para contra los pueblos expulsados por el hambre.

12. Oscurantismo, superchería, creacionismo, irracionalismo, fanatismo, fundamentalismo…

13. Crisis alimentaria, Crisis educativa, Crisis de vivienda, Crisis sanitaria, Crisis migratoria.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=70469

Algunas Matemáticas del Hambre

Si tomamos en cuenta los precios internacionales de los alimentos para este mes que según la FAO son de USD 1.055 la tonelada de cambures, 4.144 la tonelada de carne bovina, 425 la de arroz, 1.692 el pescado, 2.062 el pollo y 345 el trigo. Si calculamos por ejemplo una dieta promedio de 150 gramos de cambur, 150 gramos de res, 200 de arroz, 100 de pescado, 200 de pollo y 200 de trigo, la alimentación de una persona por un día tendría un costo de USD 1,52 y asumiendo que la preparación de estos alimentos dupliquen el costo, estaríamos por el orden de los 3 dólares por persona al día, considerando la más ineficiente forma de distribución. Extrapolando, alimentar a 10 millones tendría un costo de 30 millones de dólares al día. Estos datos pueden ser consultados en http://www.fao.org/economic/est/statistical-data/est-cpd/en/.

La FAO ha declarado en emergencia dos regiones del sur de Somalia, casi 4 millones de personas requieren atención urgente, mas 10 millones podrían estarlo en las próximas semanas.

Por otro lado, leo en http://tinyurl.com/3vk8lfn que los estadounidenses han gastado solo en Libia 715 millones de dólares, sobra decir que en cosas para matar gente, unos 24 días de comida para 10 millones de personas, eso sin contar los más de 10.000.0000 millones que ha costado la guerra en en Afganistán. Cualquier cosa que diga de aquí en adelante será mi opinión. La cual no interesa en este momento.

Publicado por JeanPier en 10:15

http://camaradaraskolnikov.blogspot.com/


Filósofas

Filosofía Latinoamericana